Callar para amar

Callar es una llave del amor, tener la humildad de guardar silencio ante el juicio, expectativa, consejo y corrección, eso es amar.

Por Susi Robles

¿Cuántas veces hemos tenido ganas de decir algo para imponer nuestro particular punto de vista? Es un impulso motivado por el amor propio, el egoísmo nos invita a decir la última palabra, o dejar en claro que estamos o no de acuerdo. Callar, es lo complicado.

Guardar silencio es más difícil, porque aprender a no criticar, aconsejar o corregir, eso sí que es todo un aprendizaje de vida. En ocasiones tomamos posiciones que, con los años, resulta que son equivocadas y entonces nos decimos, ¡Sí hubiera tenido la capacidad de guardar silencio en ese momento!

Por esto es que callar también es amar, es una llave del amor, el silencio requiere de humildad al privarnos de ser los primeros y de decir todo lo que pensamos.

Por esto es que callar también es amar, es una llave del amor, el silencio requiere de humildad al privarnos de ser los primeros y de decir todo lo que pensamos. Observar a los demás, escucharlos e intervenir cuando tenemos algo positivo que decir o dar. Ser protagonistas es el impulso del ego.

Callar es muchas veces un sacrificio de amor, es un gesto interior que debes valorar, aquí y ahora.

El silencio es una muestra de fe a ti mismo y a quien escuchas.

Callar como forma de amar sincera y profundamente es algo humano, divino, es un lazo invisible que nos une a la persona amada.

Callar a veces es privarse de necesidades propias en beneficio del otro, es una muestra de amor que hace florecer una relación.

Ni siempre nos irá bien en la practica del silencio y la humildad

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