Lo místico de la espiritualidad

Por Susi Robles

Primero que nada, es importante desenmarañar el título, iniciando con el concepto de místico de origen griego, posteriormente el latín siendo su significado, misterioso, oculto, cerrado.

Cuando comprendes que hablar de espiritualidad es, entrar a un mundo lleno de complejidad y además es un verdadero universo de posibilidades dentro de ti; puedes cerrarte a ello porque es comprensible que atemorice.

Hablar de místico, es englobar, etiquetar o calificar a ciertas personas donadas totalmente a la vida espiritual, practiquen alguna religión o no, eso es lo menos importante.

Ahora ser persona ya es de por sí un reto que implica el desarrollo de muchas habilidades, inteligencias y además integrar la luz con la obscuridad que todo ser humano posee. Ser persona ya implica un desarrollo personal y humano.

Ser individuo, todos, estamos en una época en la que predomina lo rencoroso, limitarse a vivir, no más, no menos, debo, pago, es como si estar en el mundo fuera solo presencia física, sin interiorizar, dar más, y cuando lo menciono no me refiero al otro, al hermano, sino a sí mismo. Sin embargo, también se vive el polo opuesto con algunas minorías que están en la práctica de vivencia espiritual. Les comparto una idea que surge en 1858 con la futura sociedad del 2858, interesante, conmovedor:

Un humanisferiano dejará atrás la oposición trabajo-ocio, pues el trabajo habiendo dejado de ser alienante, se convierte en labor placentera, lo cual significa que ya no se trabaja, se crea. El gobierno habrá desaparecido y la libertad individual soberana presidirá todas las decisiones colectivas, “cada uno se gobierna por sus propias leyes, y sobre este principio se forma el orden social.*

El ser humano, vive en constante búsqueda de algo más allá de sí mismo, dándose cuenta en muchas ocasiones que esa búsqueda inicia desde lo más profundo del sí hacia el exterior; transformarse a partir de aquello que se va queriendo tener, que se actúa y piensa para que la congruencia sea manifiesta.

Desde la cultura celta, y otras del mundo antiguo se invocaba la magia y otras fuerzas misteriosas.

Esto nos habla de lo importante que ha sido y es para el hombre alcanzar una cierta comunión con lo divino, le des el nombre que quieras, durante la existencia la persona mística procura realizar actos, ritos o formas de contacto con esa divinidad.

La búsqueda de la paz espiritual implica:

♦ Un deseo perseverante

♦ Una motivación personal

♦ Disposición física y mental

♦ Búsqueda de técnicas que se adecuen a necesidades personales.

♦ Instrospección

♦ Soledad

♦ Silencio

Deseo perseverante, es la búsqueda constante de interiorizar, de encontrar los momentos en la cotidianeidad de la vida.

Motivación personal, hay quien puede apoyarse en un profesional y le ayude en esa parte motivadora, o un amigo que le acompañe, la naturaleza, un lugar bonito, pero si sólo eso te motiva, puede caer en la desilusión al perder al profesional por falta de dinero, el amigo o amiga que no quiere lo mismo que tú, no tiene como llegar a ese lugar en el que experimenta esa paz, en fin, la motivación es totalmente personal.

Disposición física y mental, no sé ustedes, pero a veces creemos que existe una postura específica, una forma exitosa para alcanzar esa paz espiritual, desde mi experiencia puedo decir que es necesario disponerte física (refiriéndome a posturas) mental (evitar juicios y permitir que los pensamiento pasen sin pelear con ellos, convertirlos en letras sin sentido).

Técnicas adecuadas, es porque en la actualidad existen infinidad de ellas que pueden ayudar como el mindfulness, hakomi, etc. Lo importante es utilizar la técnica que se adecue a tus necesidades.

Introspección, indispensable, hacerlo te lleva a la congruencia de vida a descubrir tus verdaderas necesidades sin máscaras, sin ego, aquí con la única persona que estás bien, es contigo misma.

Soledad, bendita ella que nos deja múltiples aprendizajes, esa soledad en la que te sabes acompañado, en la que decides estar así, solo para descubrirte y experimentar lo mejor de ella, soledad maestra, soledad iluminadora.

Silencio, transformador en el que encuentras las palabras de tu esencia, silencio para ahondar en lo más profundo de tu universo personal.

Transportarse al mundo de lo místico es trasladar tu ser de un lado a otro sin perderte, es estar sin estar, es contagiar de paz desde el punto en el que te encuentres, saberse solo para nacer y morir, acompañado al mismo tiempo.

Que dejaré al mundo, mi paz, mi vida llena de matices de colores, claro y obscuro soy, integrar lo humano y lo divino es tarea personal.

*Díaz, C. (2004) Decir la persona. Fundación Emmanuel Mounier. Imprenta KADMOS. Salamanca, España. Página 68

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