Esencias que se encuentran y se unen

Por Susi Robles

Hoy quiero hablarles de la vida, esa vida de encuentros transformadores, llenos de riqueza espiritual y muchas veces nos elevan al amor pleno.

Primero quiero explicar lo que entiendo por esencia hablando de la persona; es ese centro que impulsa y motiva al movimiento físico, psíquico y espiritual. El cuerpo es más que un receptor de experiencias de vida, percibir y dar sentido a la vida durante la permanencia en el mundo. Es decir, la esencia permanece, la esencia es lo que no es finito, es como diría Edith Stein la eterna plenitud del ser. Es ser en el mundo más allá de sí mismo.

La esencia es lo que nos hace únicos, es lo que se mantiene intacto en todo ser humano, lo esencial es invisible a los ojos como diría Antoine de Saint-Exupéry, en “El Principito”, aquí él nos hace referencia de que lo importante y verdadero de todo ser humano; es la esencia que da forma a quien se es en el mundo.

El encuentro es inevitable si recordamos que el ser humano es relacional, que nace con vínculos y por lo tanto es un ser social. Encontrarse no siempre implica lo personal, pues tenemos todo tipo de relaciones en el transcurso de nuestra vida. Lo que es muy real es que todo encuentro implica a las emociones, no es lo mismo tener encuentros con desconocidos que tener encuentros con amigos, pareja o familia, todos ellos implican emociones que nos llevan al encuentro o desencuentro.

Las emociones que nos llevan a encuentros desde la tristeza hasta la alegría, unos dan esperanza; otros, desolación por la partida de algún ser querido y así transcurre la vida con encuentros permanentes.

Del que quiero hablar es de ese encuentro transformador que implica:

• Disposición, es decir, que te preparas para tenerlo o simplemente flexibilizas tu estar para experimentar ese encuentro, no sientes miedo.

• Atención, te alertas a la posibilidad de tenerlo en todo momento o en uno en específico.

• Comprensión, todo encuentro nos lleva a experimentar emociones, propias y ajenas, por lo que evitar el juicio ayuda.

• Espontaneidad, es decir, que hablas desde tu centro o guardas silencio para disfrutarlo e integrarlo a tu ser.

• Sinceridad, esa que al cerrar los ojos experimentas paz interior.

El desarrollo humano es encuentro, es relación, es expansión de tu ser para estar.

La esencia es ese espíritu humano que genera lazos invisibles, indisolubles, es, dejar de mirar rostros y mirar el corazón con el corazón.

Por ello debes practicar la contemplación, soledad y silencio que te ayudan a descubrir y experimentar esa esencia, la esencia, tu esencia.

Tu esencia te va acercando a ti; te hace más consciente de tu presencia y como le haces en tu actuar cotidiano; eres capaz de ofrecerte sin perderte en un sentido humano amoroso, te posees, eres comprometido contigo y con el otro, te sientes uno con el mundo.

Los encuentros de esencias, son esos que nos dan la oportunidad de crecer, descubrirnos a partir de una mirada, de ese aliento que sin decir nada, con solo escucharlo, identificas y te sabes unida a él, es darte cuenta que eres en ese encuentro como dice Martin Buber, Tu y yo.  Y en ese encuentro relacional se convierte en un nosotros y un nosotros ya implica vidas en comunión, vidas que son capaces de proporcionar a la sociedad mejores seres humanos, transformadores desde sí mismos y transformantes.

“No hay nada más atrayente que un ser humano que ama y se nota que ama, no algo a a alguien sino la vida”. -Erich Fromm

Tomo esta frase como ejemplo de esencias que se encuentran y unen ¿quién no ha experimentado esa vibración alta, positiva que cosquillea el cuerpo y da paz?

Si alguna ocasión lo has experimentado, entonces has tenido un encuentro de esencias, y en ese transitar por el mundo, sabes, tienes consciencia de que ni el tiempo ni la distancia separaran ese encuentro, intangible, indisoluble porque es por siempre.

Encuentros que unen aún con quienes han partido, y nos dejan algo de esa esencia, que nos regala una sonrisa de paz, de alegría, de conciencia por lo que nos une y unirá por siempre. Es aquí donde sí entra eso que a veces escuchamos o hemos dicho, te amaré por siempre, aunque parta siempre te acompañaré.

¿Te gustó? Sígueme en mi redes sociales.

¡Tenemos promociones para ti!