Inteligencia Emocional
¿Educable?

Por Susi Robles

Las modas son parte de la cultura en todo lugar, en el ámbito de la psicología y pedagogía también prevalecen. En la actualidad encontramos abundante literatura sobre la inteligencia emocional, lo que quiero compartirte es que no es algo nuevo, desde los antiguos griegos ya existían reflexiones acerca de las emociones y la actualidad.

Hablar de las diferentes inteligencias humanas es conocer los muchos caminos que llevan a la felicidad, conociéndose y conociendo al otro. El concepto general de inteligencia es adaptarse, elegir, ir a fondo de algo, es ser capaz de encontrar soluciones.

Hay muchas inteligencias que se han postulado (Salovey y Mayer), sin embargo, fue Goleman quien dirige la nueva corriente, es como saber que esa inteligencia de la que fuiste dotado; la emocional te hace más inteligente, porque desde una perspectiva psicopedagógica en lo educativo se va poniendo mayor esfuerzo para incorporarlo a los programas y lograr un cambio en la problemática comportamental, uno de los principales generadores de la violencia que existe es la carencia de habilidades emocionales.  Los colegios están plagados de maestros, padres y alumnos analfabetas emocionales. Parece que lo esencial ha dejado de serlo, algunas escuelas como lugar de adquisición de conocimiento para tener; haciendo a un lado el Ser, otras intentando hacer lo mejor desde las habilidades sociales que implican la educación emocional.

Las teorías conductistas de Watson y Skinner definen la emoción como “una predisposición a actuar de determinada manera”, los diccionarios como: “estado afectivo intenso y relativamente breve, acompañada de fuertes movimientos expresivos y asociadas a sensaciones corporales”, y así podemos encontrar muchas definiciones, pero una que me parece que es muy completa es la aportada por Bisquerra (2000) “Un estado del organismo caracterizado por una excitación o perturbación que predispone a una respuesta organizada. Las emociones se generan habitualmente como respuesta a un acontecimiento externo o interno”. 

Partiendo de que la inteligencia y la emoción son indispensables para la sana convivencia entre dos personas, máxime entre una sociedad plagada de violencia y analfabetismo emocional, la educación emocional es educable, como cualquier tipo de inteligencia por lo tanto gobernable, educable, aplicable y conlleva salud emocional, cognitiva y espiritual.

Indispensable tomar conciencia de su existencia aceptarlas, amarlas, y hacer lo mejor con ellas porque son parte de todos nosotros como seres humanos queriendo ser cada vez mejores personas construyendo comunitariamente una sociedad armoniosa y equilibrada.

Se habla de emociones positivas, yo les diría más placenteras y otras como el enojo, los celos que no sacan precisamente lo mejor de cada quién.

Reitero que es necesario reconocerlas desde las sensaciones para poder nombrar esa emoción, muchos acostumbran a decir estoy deprimido, deprimida, cuando lo que puede haber es una profunda tristeza, algo que para mí es básico; si quieres dar un taller, curso o conferencia sobre inteligencia emocional,  por lo menos ya sabes manejar las básicas para ser un claro ejemplo de la forma en que el otro puede aprender de ellas, para descubrirse y saber qué sensación está llegando para manejarla, no callarla.

Ésta es para mí una estrategia, ya viene esa sensación, lo afronto sobre todo ante situaciones emocionalmente difíciles que ya he detectado y tengo la consciencia de que algo conocido viene a mi estar como persona, es como lograr el control de nuestros impulsos y recursos personales. Es, alcanzar autocontrol emocional manejando adecuadamente las emociones, el ideal sería la ausencia de explosiones emocionales o estallidos irascibles y descontrolados, sí existen personas que llegaron a ello, como Juan XXIII, Gandhi, Edith Stein, y muchos más.

La educación emocional es todo un reto, que no todos están dispuestos a correr, es desnudar tu intimidad, para descubrirte y arroparte con todas las emociones que hay en ti, unirlas, moverlas, amarlas, comprenderlas, saber que detrás de cada emoción hay una parte de ti. Un reto lleno de aprendizaje y asombro de ti, del otro y todo lo que te rodea, la práctica hace al maestro, así que sé tu propio maestro o acude a un especialista, lee un libro, en la actualidad existen innumerables, pero sobre todo reconoce que éste tipo de inteligencia te hará más libre.

¿Te gustó? Sígueme en mi redes sociales.

¡Tenemos promociones para ti!